Galvanizado

Persona usando pistola de pintura para aplicar color en barandales de metal en un taller.

El galvanizado es un proceso electroquímico mediante el cual se recubre un metal con otro para protegerlo frente a la corrosión, la salinidad y el desgaste. Este recubrimiento crea una barrera resistente que prolonga la vida útil del material y mejora su rendimiento frente a condiciones adversas o ambientes húmedos.

También conocido como proyección térmica o galvano-proyección, el proceso consiste en aplicar una capa de zinc, aluminio o cobre fundido sobre la superficie previamente preparada mediante limpieza, arenado o desengrase, logrando una unión compacta y duradera.

El resultado es un recubrimiento metálico uniforme y adherente, ideal para piezas expuestas a la intemperie o al entorno marino, garantizando una protección total frente a la oxidación.

Beneficios del Galvanizado

Protección duradera frente a la corrosión y la humedad.

Alta resistencia a la salinidad, ideal para entornos marinos como Mallorca.

Mejora del rendimiento y la vida útil del metal.

Capa metálica compacta, uniforme y perfectamente adherida.

Reducción de costes de mantenimiento a largo plazo.

Aplicaciones del Galvanizado

Un técnico realiza pruebas en una azotea con herramientas y equipo de medición, con vista a un paisaje natural con árboles, un lago y montañas al fondo.

Barcos y embarcaciones: protección de cascos, anclas y piezas náuticas.

Estructuras metálicas: barandillas, vallas, soportes y puentes.

Tubos y canalizaciones: resistencia a la humedad y corrosión.

Maquinaria industrial: protección de piezas expuestas y componentes mecánicos.

Piezas decorativas y artísticas: recubrimientos metálicos estéticos y duraderos.

Tratamientos correctivos: reparación de piezas desgastadas o con defectos superficiales.

Trabajos realizados